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Una iniciativa de creación literaria. Cuentos, microrrelatos y poesía.

SUEÑOS DE NIÑOS

–El cielo…el cielo… –Aún era temprano y no se podían ver las estrellas, de hecho, no veían más que un azul infinito sobre ellos– ¿Una nube? –Preguntó él, notando que no había ninguna.

OBITUARIO - JAIRO ANÍBAL NIÑO

Ha muerto un hombre cuya madurez fue inocencia. A quien los años no le sumaron adultez sino infancia; un hombre que regalaba bosques en cajas de semillas y veía flotillas enteras de barcos en charcos.

NEGRO

—Recostado sobre la cama miré a través de la ventana en la que apenas se proyectaba la luz de una escuálida luna opaca, seguramente por el paso de una nube —dijo el anciano con parsimonia, mientras ponía azúcar a su café. Luego de probarlo, continuó—

CONTENER EL ALIENTO

Contener el aliento,//Cerrar los ojos.//Recordar.//Intentarlo, al menos.//Recordar la valentía heroica,//la intrepidez diaria.//La infantil alegría,//la mañana clara.

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14 de abril de 2009

Una Pelea de Cartas


- ¡Lo voy a matar!– Gritó un tipo alto de barba en medio del salón.
- ¡No tengo la culpa! – respondió el muchacho de mirada dulce y voz suave con quien jugaba.
- Lo he dicho muchas veces: «Es mejor no meterse en problemas de juego conmigo».
- Cierto… Digamos que en este juego me ganas, ¿vale? Nunca pierdo… te lo dije al empezar… pero esta vez, solo esta vez, tú ganas– dijo regresando al centro de la mesa las fichas que había ganado.
- ¡¿Y qué si en este juego gano?! –Inquirió el otro– No perderá de nuevo ¿o sí? Igual lo voy a matar…– Escupió casi incomprensible el alto y furioso hombre.
-¡Solo quiero jugar…! – afirmó el joven sin perder la calma.
-¡Y yo hacer que pierda!… ¡Así tenga que matarlo! – dijo tambaleándose el ebrio.
- Seamos justos... «En la mesa y en el juego se conoce al caballero» dice el refrán…
- ¡Aja! ¿Me viene con refranes? «De malas en el juego, de buenas en el amor»
- ¡No estoy de malas! – Envalentonado, replicó el joven…
- ¡Yo si lo estoy!
- ¡Lo que estas es loco!... ¡Es solo un juego! –Por primera vez alzó la voz, y continuó – ¡Además yo no tengo la culpa!
- … ¿Para ti es solo un juego? – Preguntó el Borracho.
El joven asintió.
- Entonces ¿Qué te apuestas? –preguntó el borracho mientras barajaba con picardía.
Sin prisa, el chico se puso en pie, movió todas sus fichas al centro de la mesa y alzó la mirada. La inocencia de cinco minutos antes se había esfumado, solo había codicia en ese rostro. Yo lo vi y el borracho también. Cuando corrió las últimas fichas dijo tajante:
- Te Apuesto – Hizo una pausa- ... Tu vida.
- ¡Eres el amo! –Bufó el borracho, luego tiró las cartas sobre el paño verde y cubrió su sorpresa con el último trago de su güisqui.
- ¿Apuesta? – Insistió el joven.
- Me retiro. –dijo el ebrio, derrotado.