WIGOblog

Una iniciativa de creación literaria. Cuentos, microrrelatos y poesía.

SUEÑOS DE NIÑOS

–El cielo…el cielo… –Aún era temprano y no se podían ver las estrellas, de hecho, no veían más que un azul infinito sobre ellos– ¿Una nube? –Preguntó él, notando que no había ninguna.

OBITUARIO - JAIRO ANÍBAL NIÑO

Ha muerto un hombre cuya madurez fue inocencia. A quien los años no le sumaron adultez sino infancia; un hombre que regalaba bosques en cajas de semillas y veía flotillas enteras de barcos en charcos.

NEGRO

—Recostado sobre la cama miré a través de la ventana en la que apenas se proyectaba la luz de una escuálida luna opaca, seguramente por el paso de una nube —dijo el anciano con parsimonia, mientras ponía azúcar a su café. Luego de probarlo, continuó—

CONTENER EL ALIENTO

Contener el aliento,//Cerrar los ojos.//Recordar.//Intentarlo, al menos.//Recordar la valentía heroica,//la intrepidez diaria.//La infantil alegría,//la mañana clara.

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7 de junio de 2010

Monólogo para una Mujer que se Oculta

¿Cómo te puedo explicar eso que eres para mí? ¿Cómo explicarte que eres esa buena noticia que no acaba de llegar? Cómo explicarte que eres como un día que ya casi despunta y del que ya se siente el calor, pero que no termina nunca de iluminar. Algo así como un mediodía a medias o una sonrisa inconclusa. No tengo aún las palabras precisas... Pero puedo decir que eres como una sombra que se alarga y que al intentar encontrar su origen se vuelve interminable. Infinita. Eres como un coche que no termina de encender o un libro inacabado. Pero, sabes, no es casual que seas eso extraño para mí. Es en virtud de tu incapacidad de llegar a mí, aunque yo intente en vano alcanzarte. Eres como esa playa remota del náufrago que mientras se ahoga, nada contracorriente: como el autobús que se marcha cuando ya se ha corrido varias cuadras en su búsqueda ¿Por qué te niegas a ser alcanzable y te haces estrella en tierra, brillante y lejana, visible pero intocable? Quizá la respuesta está en tu naturaleza, evidente para muchos pero oculta para mí; propensa a no estar nunca propensa; capaz de incapacitar a otros en tu búsqueda. Quizás por eso hoy no me sorprende no verte aunque te vea, sino que me pillas de sorpresa en mí recuerdo. La verdad, allí, donde soy creador de tu naturaleza; donde yo te busco y te encuentro sin que ningún dios o ninguna fuerza me tenga que auxiliar, allí te prefiero. Y es así, porque al menos en ese lugar que no existe es en el único en el que tú, real y definitiva, estás para mí. Donde encuentro la mejor versión de ti, una que no has sido, una que no eres y que no serás nunca tú.