WIGOblog

Una iniciativa de creación literaria. Cuentos, microrrelatos y poesía.

SUEÑOS DE NIÑOS

–El cielo…el cielo… –Aún era temprano y no se podían ver las estrellas, de hecho, no veían más que un azul infinito sobre ellos– ¿Una nube? –Preguntó él, notando que no había ninguna.

OBITUARIO - JAIRO ANÍBAL NIÑO

Ha muerto un hombre cuya madurez fue inocencia. A quien los años no le sumaron adultez sino infancia; un hombre que regalaba bosques en cajas de semillas y veía flotillas enteras de barcos en charcos.

NEGRO

—Recostado sobre la cama miré a través de la ventana en la que apenas se proyectaba la luz de una escuálida luna opaca, seguramente por el paso de una nube —dijo el anciano con parsimonia, mientras ponía azúcar a su café. Luego de probarlo, continuó—

CONTENER EL ALIENTO

Contener el aliento,//Cerrar los ojos.//Recordar.//Intentarlo, al menos.//Recordar la valentía heroica,//la intrepidez diaria.//La infantil alegría,//la mañana clara.

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7 de junio de 2010

Célebre Discurso a los Respetados Pasajeros de un Autobús

—Las bendiciones no son iguales para todos —dijo él, justo después de saltar la registradora—, a cada uno de los que estamos aquí nos han tocado cosas diferentes; no a todos les ha tocado sufrirse la vida de la calle, (gracias por la ayuda), no a todos les ha tocado sentir frío en un andén mientras intentaba dormir cuidándose de los ladrones. Las bendiciones, señores pasajeros, son lo que a todos los que estamos aquí nos han traído a este bus y nos llevan rumbo al centro. Señores pasajeros, no digo que mi día a día sea más duro que el de ustedes, (tres en quinientos, cinco en mil), igual, solo coincidimos en este medio de transporte que nos hace a todos iguales, pero de todos modos mis bendiciones me tienen aquí, vendiendo dulces, y a ustedes allá, en su silla, rumbo a su trabajo. Cuando terminó de repartir sus dulces, continuó diciendo: Amigos, no les voy a inventar una historia sobre desplazados, ni tampoco les voy a decir que tengo a un hijo imaginario en algún hospital inventado. No me hace falta. Mi vida, como las de ustedes, ya es lo suficientemente complicada como para andar soñando más problemas de los que tengo, sin embargo, cuando las bendiciones son suficientes, el día puede empezar como hoy. Con un trabajo humilde pero honrado; con una salud fuerte, como los días que corren. De ustedes señores pasajeros depende que este día siga un buen rumbo, recuerden, uno en doscientos, tres en quinientos o, para su mayor economía, los cinco en mil. Las bendiciones no son iguales para todos, recuérdenlo…y recuerden también, tres en quinientos, cinco en mil. Gracias por su atención.