—Me voy —dijo la luna a la rana—, es preciso que sea así.
—Pero ¿Qué haré en tu ausencia? —preguntó el batracio junto a su charca—, solo conozco el mundo al amparo de tu luz.
—No te aflijas. —repuso la luna— Que no sea mi luz la que esté sobre tu mundo no significa que lo que venga no sea más luminoso, —En ese momento el Viento del Oeste acarició al rana recién nacido, despidiéndose; luego el del Este, cálido como el amanecer que ya venía, hizo lo mismo dándole la bienvenida al mundo. En seguida la luna añadió— Confía. Confía en mí.
Entonces, mientras la luna se desvanecía en el horizonte, la rana se sumergió en el agua dejando sólo sus brillantes ojos fuera, a la espera, expectante. Aguardaba eso misterioso y oscuro que aún no conocía. Eso a lo que la luna llamó día.



2 ya dijeron que pensaban. ¿Y tu?:
¡ Bonita historia, la de la rana y la luna !
Te presento mi nuevo blog amigo Wigo, también de relatos.
http://relatosdeveronica.blogspot.com
Feliz día
Un abrazooo
Gracias Vero por tu opinión. Ya miraré con detalle tu Blog. Un Abrazo!!
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